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Música de la Marina para el siglo XXI

Publicat en el diari Levante el 3 de març de 2010

Josep Lluís Galiana

Atrás quedaron los tiempos festivos del Quintet de Metalls Al Vent. Llevan más de quince años tocando juntos y dos registros discográficos en su haber, pero esta formación procedente de la comarca alicantina de la Marina, a partir de ahora QMAV, se ha convertido en uno de los quintetos de metal de referencia en la Comunitat Valenciana. Los años de trabajo y estudio no han caído en saco roto y los cinco integrantes - Ferran Femenía i Siscar, Marc Oltra Climent, Ferran Ferrando Doménech, Ximo Tur Massanet y el recién incorporado Juanjo Martín - han encontrado el camino de la excelencia interpretativa y de una estética propia. El concierto ofrecido por el QMAV en el Club Diario Levante el pasado lunes fue un recital de propuestas musicales muy diversas, diferentes, y algunas de gran calado.

Bajo el denominador común de la territorialidad y de la contemporaneidad, las cinco composiciones interpretadas por el QMAV proceden de músicos todos ellos nacidos o residentes en poblaciones de La Marina, al igual que los cinco componentes del grupo, y escritas, por encargo de éstos, en este siglo que acaba de comenzar.

Entre la tonalidad y la atonalidad.

Desde la actitud más ecléctica y enriquecedora que supone trabajar los lenguajes del siglo XXI, el QMAV aborda con absoluta honestidad estilística y rigor interpretativo partituras convencionales de tradición tonal como A little light music, del veterano compositor Gordon Lawson (Escocia, 1931), afincado en Orba, La Marina Alta, así como propuestas mucho más arriesgadas como la Toccata, chorale e ADBEC, del flamante ganador del Premio de Composición AEOS-Fundación BBVA 2009, Javier Santacreu (Benissa, 1965, La Marina Alta), o el Quintet nº1 del más joven de los compositores interpretados Víctor Vallés (El Verger, 1984, La Marina Alta).

Buena conjunción sonora, afinación cuidada, excelentes elaboraciones tímbricas, dominio instrumental y de las técnicas contemporáneas son algunas de las flores que se deben arrojar a estos músicos que saben interpretar desde la creatividad. Gustó el tratamiento que otorgaron a cada pieza, la verosimilitud con que se acercan a cada género, a cada autor. Como ejemplos a destacar se encuentran la pieza de Santacreu, ya reseñada en estas mismas páginas en una anterior interpretación - 6 de febrero de 2006 -, con sus potentes armonías, sus exploraciones tímbricas a partir de la utilización de diversas sordinas y su brillantez formal. También, destacó el opus de Vallés, una obra enérgica, intensa y precisa en su caligrafía para metales. Del trompa del QMAV, Ferran Ferrando (Pego, 1970, La Marina Alta), se escuchó su nueva composición Tubfeel - que sigue a Tubòfil - per a tub de reg a goteig en fa i quartet de metalls. Con buen humor (i que no falte), esta música tonal y bien sonante, atesora ecos jazzísticos por todas las líneas de su pentagrama. Simfonieta QMAV, de Ximo Cano (La Nucía, 1963, La Marina Baixa), sonó formal, rítmica y quasi motívica en sus cuatro movimientos contrastantes. La partitura de Lawson, una suerte de suite de cuatro piezas bailables, propone un viaje a través de cuatro aires diferentes: Vals, Marcha, Tango y Tarantella donde el apego por el folclore español se deja sentir.